Vuelve al inicio de la página Un paseo de 5.000 km. Qué puedes hacer por el planeta Y qué puedes hacer por ti mism@ Conociendo de cerca al monstruo Ésta es la lista de correos Lo que otros han aportado a la página      
Otras p‡ginas de interŽs Im‡genes sobre nuestra tierra Otra forma de ver mundo Archivos Power Point  
Son novedad en nuestra página
 
 

BUEN TIEMPO

"Los muertos tiemblan ante la tempestad,
pero los vivos caminan con ella"
-Khalil Gibran-

Es buena la hora en la que aparece el buen tiempo,
es denso el aire cuando motiva su ruptura,
lleno de armoniosas vibraciones y majestuosos tonos
más allá de sensación alguna, por encima del sentir ordinario
creando la mar antes lo que nosotros vemos ahora.
El precario sentido de los que saben ver, advierte la llegada
del mensajero que prepara el camino.
Mis pulmones se emponzoñan del añadido componente, al tiempo
que se alegra mi espíritu sabiendo lo que ha de llegar.
Deja hacer el aire al ozono que su trabajo sea más misterioso
si a los hombres se les antoja opresor y mensajero de malas nuevas.
Ya el emponzoñamiento es más presente que latente;
ya se deforma el color naciendo el majestuoso grisáceo,
ahora se difumina el claro azul para dejar paso.
Nace, pues, la estúpida agonía del hombre
huye como el animal y se esconde en su refugio seguro
más yo salgo a contemplar ahora y sentir después
la densa caricia tan difícil de comprender a veces.
Noto que alguien juguetea con mi pelo (el viento)
cierro los ojos y le dejo hacer a su manera
invisible indivisible, juguetón revoltoso, maleducado malhechor.
Miro otra vez y me siento pequeño ante el poder que se avecina
ya está el negro recortado y no sé como fundido con el grisáceo
(oh, Dios, que me estremezco, que no sé que hacer, que yo no soy...)
[ Vuela]
Ahora alguien acaricia fríamente mi rostro (la lluvia)
me empapa, me embarga.
Sigo caminando, pero busco la expresión
[ Vuela, vuela]
noto la mirada de los demás clavada en mi famélica figura;
yo, el loco, el vagabundo.
Sé que alguien golpea mi oído
produciéndome el más remoto estremecimiento (el trueno)
y el eco que se agolpa en mi mente amplifica la otra voz
[ Vuela, vuela, vuela]
que si antes susurraba, ahora hiere la razón
saliendo de ella el gusano que llevamos dentro.
Rajados, mis ojos no pueden ver por la ventral herida (el rayo)
que determina la ruptura de la poca razón que me quedaba.
Le dejo, pues, hacer al arcano
[ Vuela, sí, vuela]
Corro por las calles desnudo
el Silfo me azota,
la Ondina me embriaga
sangran mis pies
(oh, el viento aullador)
tiemblan mis manos
(mm, el líquido redentor)
empápame, quiero ser como Diosa Madre
pasiva, receptiva, fecunda.
Dime quien te puso nombre
Quien complicó algo tan sencillo
Llamándote Artemisa, Astarté,
haciéndote Atenea, Diore
convirtiéndote en Cerriduven, Dana
¿serás acaso tú Ariarnrhod, Isis o Freya?
Gaia, tú eres triple Diosa: niña, mujer, anciana.
Llego al bosque corriendo
dándome cuenta que soy el Dios astado
activo, fuerte, fecundador
llamado Pan por unos
Set por otros
Baco por estos
Cernunus por aquellos;
¿quién hizo de ti algo que perseguir, que castigar?
¿Quién corrompió tu papel convirtiéndote en Satanás?
¿No dabas tú iluminación e inspiración?
¿Acaso no te pintaban ya nuestros antepasados en las cavernas?
¿No erais tú y ella la máxima representación de la religión
que la lengua gaélica expresó como Wicca?
Se me nubla la visión y tambaleo al estrellarme contra un árbol;
caigo al suelo riendo y llorando de la emoción incontenida
que nada tiene que ver con el dolor.
Veo difuminado el grisáceo a través de mis ojos;
resbala mi sangre catalizando a la lluvia
para que penetre en mi boca con su sabor primordial;
la sal de la mar baja por mi garganta
y me trae recuerdos de tiempos lejanos;
voy tan atrás que me parece que fue ayer
cuando salí de sus entrañas en forma de rana.
Este sabor al fango del caldo primordial;
ese estertor en mi cuerpo blanquecino e hinchado por la humedad
mis labios arqueados, intentando pronunciar lo impronunciable
la tierra y el aire vibrando con la nota que voy a pulsar
el grito ahogado y burbujeante, retorcido y retumbante
la arcana lengua pronunciada en su forma más aberrante
¡¡¡Ia, ia, Yog-Sotog!!!
Dejo de "volar" y me encuentro con que estoy en la calle, tirado,
rodeado de gente asustada, preocupada, que no comprende.
Me levanto con ese agrio sabor en la boca de algo que no ha sucedido.
Sigo caminando bajo el grisáceo con ciento de miradas clavadas en mí.
La mía, perdida en el horizonte, desechando el sentimiento del ridículo
tan vano me pareció.
No sé como todavía pudo continuar ese sabor en la boca que todavía me asalta cuando llega el buen tiempo (la sal).


Correo del autor: <thoth@inicia.es>