A la entrada de Santa Cruz de Paniagua sale una calleja a la derecha amplia, encementada y con fuente. Nos vamos por ella. A los 500 m. nos encontramos con un cruce, donde giramos a la izquierda y luego, enseguida, a la derecha. 200 m. más y nueva bifurcación: derecha. Vamos entre olivos, y cruzamos un arroyo por su correspondiente puente.


PRIVILEGIADA ATALAYA

Esta montaña, con apariencia de volcán y nombre de bíblicas resonancias, es una de las más antiguas de Extremadura. Se halla situada en el límite occidental de la comarca, lindando con la Sierra de Gata, y su edad se remonta a 500 millones de años.
Algo más de quinientos son también los metros que se eleva sobre la penillanura. Este hecho, unido a su solitaria ubicación, es lo que hace que desde ella sea posible contemplar gran cantidad de pueblos: más de veinte en un día cualquiera, y casi setenta en uno despejado, incluido uno de la vecina Salamanca. Asimismo se pueden divisar las sierras de Francia, Candelario, Trasierra, Hurdes, Gata, el Puerto de los Castaños, las Villuercas y la sierra de la Mosca, en las cercanías de Cáceres capital. En la época de incendios hay guardas que nos pueden indicar todos estos puntos.
En la cumbre, aparte de la torre de vigilancia y del vértice geodésico, hay una pequeña ermita en honor a Dios Padre, donde todos los años suben los vecinos de Villanueva de la Sierra a celebrar la romería. Todavía suben algunos de Santa Cruz de Paniagua, que al parecer fueron quienes comenzaron la tradición.

El camino continúa encementado, pero sólo a intervalos. 350 m. después del último cruce, intersección en Y, a la derecha. La ascensión es por el momento suave.

En el siguiente tramo superamos tres bifurcaciones más, en las que elegiremos la dirección correcta con ayuda del mapa. A partir del tercer cruce viene una subida en línea recta de más de 1 km, donde se acentúa la pendiente. A la derecha tenemos un pinar impenetrable. A la izquierda, frutales y  olivos. Más adelante, la vegetación cerca el camino por ambos lados hasta que llegamos a una zona cultivada con forma de cuadrilátero. Aquí desaparece el camino, pero recorreremos dos de los lados del cuadrado siguiendo la linde hasta llegar a una amplia pista, donde nos vamos por la derecha. 100 m. más adelante torcemos a la izquierda y emprendemos una fortísima subida de 250 m, al cabo de los cuales hallaremos otra bifurcación, escogiendo de nuevo el ramal de la izquierda.

Estamos rodeando ahora una gran balsa de agua, cuya altura sobrepasaremos poco a poco. Llegamos a otra amplia pista que corta perpendicularmente nuestro camino. La seguimos hacia la izquierda.


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OJO, COLMENAS

En estas pistas que estamos recorriendo es posible que nos encontremos hileras de colmenas depositadas allí por lo apicultores. Esta práctica, además de ilegal -tiene que haber cien metros al menos entre las colmenas y cualquier camino público- es sumamente peligrosa, pues como es sabido un ataque masivo de abejas puede tener consecuencias fatales. Si nos encontramos en esta situación recomiendo dos cosas: La primera, dar un rodeo, incluso campo a través, para pasar lo más lejos posible de los laboriosos animalitos. La segunda es llamar al 112, pidiendo que nos pongan con la Guardia Civil, o directamente al 062, que es el número del SEPRONA, y denunciar a semejantes desaprensivos.

 Llevamos casi 6 km. recorridos desde el pueblo cuando la pista que traemos desemboca en un amplio cortafuegos. Derecha. Estamos ante el plato fuerte de la ruta: en apenas 1 km. subiremos 210 metros –eso equivale a desniveles del orden del 20 por ciento-. Por tanto, armémonos de paciencia que ya lo dice el dicho: para llegar a lo alto como un joven debes empezar a subir como un viejo. Además, una vez arriba comprobaremos que la vista bien merece la pena. Aparte de los paisajes, por esta zona se suelen ver buitres negros y leonados, milanos, cuervos y, en las peñas, roqueros solitarios.


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