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A la entrada de Santa Cruz de Paniagua sale una calleja a la derecha amplia, encementada y con fuente. Nos vamos por ella. A los 500 m. nos encontramos con un cruce, donde giramos a la izquierda y luego, enseguida, a la derecha. 200 m. más y nueva bifurcación: derecha. Vamos entre olivos, y cruzamos un arroyo por su correspondiente puente. |
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El camino continúa encementado, pero sólo a intervalos. 350 m. después del último cruce, intersección en Y, a la derecha. La ascensión es por el momento suave. En el siguiente tramo superamos tres bifurcaciones más, en las que elegiremos la dirección correcta con ayuda del mapa. A partir del tercer cruce viene una subida en línea recta de más de 1 km, donde se acentúa la pendiente. A la derecha tenemos un pinar impenetrable. A la izquierda, frutales y olivos. Más adelante, la vegetación cerca el camino por ambos lados hasta que llegamos a una zona cultivada con forma de cuadrilátero. Aquí desaparece el camino, pero recorreremos dos de los lados del cuadrado siguiendo la linde hasta llegar a una amplia pista, donde nos vamos por la derecha. 100 m. más adelante torcemos a la izquierda y emprendemos una fortísima subida de 250 m, al cabo de los cuales hallaremos otra bifurcación, escogiendo de nuevo el ramal de la izquierda. Estamos rodeando ahora una gran balsa de agua, cuya altura sobrepasaremos poco a poco. Llegamos a otra amplia pista que corta perpendicularmente nuestro camino. La seguimos hacia la izquierda.
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OJO, COLMENAS |
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Llevamos casi 6 km. recorridos desde el pueblo cuando la pista que traemos desemboca en un amplio cortafuegos. Derecha. Estamos ante el plato fuerte de la ruta: en apenas 1 km. subiremos 210 metros –eso equivale a desniveles del orden del 20 por ciento-. Por tanto, armémonos de paciencia que ya lo dice el dicho: para llegar a lo alto como un joven debes empezar a subir como un viejo. Además, una vez arriba comprobaremos que la vista bien merece la pena. Aparte de los paisajes, por esta zona se suelen ver buitres negros y leonados, milanos, cuervos y, en las peñas, roqueros solitarios.
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