Muy cerca de la plaza mayor de Ahigal nace la calle Santa Marina. Vamos por ella y 200 m. después estamos en  la ermita que lleva el mismo nombre, reconocible por el arco de hiedra que rodea la puerta. Salimos del pueblo bajando por una estrecha carretera de asfalto con bastantes baches. A los 3 km. llegamos al muro del embalse de Ahigal; izquierda lo cruzamos y al llegar al otro extremo nos encontramos un camino que bordea el embalse: no habrá pérdida si no nos separamos de la orilla. Avanzamos hacia la cola y unos 3 km. después del muro del embalse nos encontraremos con un cruce en forma de T.


UNA RUTA COMO ANTAÑO


Los caminos se pierden. El auge de las carreteras, unido a la motorización y a la decadencia de las formas de transporte tradicionales, han sido decisivos a la hora de determinar la caída en desuso de la red de comunicaciones que hasta no hace mucho cubría el territorio. La vegetación, que cerró las sendas, cuando no propietarios desaprensivos que pusieron candado a caminos públicos, hicieron el resto.
Es el propósito de esta duodécima ruta recuperar una pequeñísima parte de ese patrimonio que es de todos y viajar entre Ahigal, Cerezo y Palomero como antiguamente se hacía: a través del campo, por caminos de tierra. 

Iremos primero hacia la izquierda, y unos cientos de metros más allá hacia la derecha. Poco más de 1 km. y llegamos a Cerezo. Entramos en el pueblo y lo recorremos por la carretera, hacia la izquierda, en dirección a El Bronco. Justo antes de salir del casco urbano veremos la calle Cuestas, a nuestra derecha. Subimos por ella y, ya al final, esta vez a la izquierda, veremos que sale el antiguo camino de Palomero encajado entre paredes de piedra. El recorrido es en general llano, y vamos prácticamente todo el tiempo entre olivos. Casi 4 km. después nos encontramos una bifurcación en forma de Y. Escogeremos la opción de la derecha, y 500 m. más allá estaremos ya en Palomero.

Hay una única carretera que cruza es pueblo: hacia el Norte llega a Marchagaz, y hacia el Sur, a la EX 205. Elegiremos la segunda opción. Salimos del pueblo y, nada más pasar el cementerio, sale un camino a la izquierda el cual cogemos. Dicho camino, en general descendente, tiene 1,5 km y, tras cruzar el arroyo del Palomero, fácilmente vadeable, llega a la EX 205. Cruzamos la carretera, abrimos la puerta que hay enfrente y continuaremos ruta de frente, ignorando un par de caminos que nacen perpendiculares. Ascendemos un poco y vamos entre encinas. Algo más de 1 km. y llegamos a un cruce. Iremos hacia la izquierda; para ello hay que abrir una cancela metálica y pasar al otro lado. 200 m. más adelante hay otro giro, esta vez a la derecha. Por espacio de 1 km. desaparece el arbolado.

Estamos ahora ante el tramo peor conservado de todo el itinerario: numerosas jaras y otras hierbas casi obstruyen nuestro recorrido. A los 500 m. pasamos junto a una laguna y la dejamos a nuestra derecha. 200 m. más allá, cruce en forma de T invertida: giramos a la derecha para enseguida hacerlo a la izquierda. Aquí más que vegetación lo que hay es firme en mal estado. Y en invierno, barro.

De repente desembocamos en una finca y no vemos camino visible: los propietarios lo han arado. Podemos seguir de frente unos 100 m. o bordear la alambrada: en cualquier caso toparemos con una valla donde se abre una rústica puerta de palos y alambres: al abrirla comprobaremos que esta operación no se realiza con demasiada frecuencia.

Al otro lado de la valla empiezan de nuevo las encinas: estamos en la Dehesa de Ahigal. Seguimos las rodadas, en unas ocasiones más marcadas que otras. Atravesamos unos 300 m. encharcables en invierno e intransitables para las bicis en cualquier época por causa de las vacas, como nos pasó en la ruta 2. Salimos de la zona dificultosa y un poco más allá encontramos un vallado (ignoro si tendrá puertas o paso canadiense, pues cuando realicé la ruta no se había terminado), en el que hay que entrar y más adelante salir. A los 400 m. hallaremos un cruce en Y, y nos iremos por la derecha, y lo mismo 100 m. más abajo. Subimos una pequeña cuesta, luego llaneamos y llegamos a otra puerta, que de nuevo marca el límite de la dehesa. La cruzamos y seguimos recto.

Estamos de nuevo entre olivos, que nos acompañarán durante unos 3 km. A  nuestra derecha vemos Ahigal, y a la izquierda Santibáñez el Bajo. Llegamos a la carretera que une ambos pueblos, y giramos a la izquierda. Bajamos hasta el Arroyo Palomero, cruzamos el puente y, tras una pequeña subida y dos curvas estamos de nuevo en Ahigal, donde ponemos fin a nuestro campestre itinerario.


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