Residuos radiactivos
La industria nuclear pretende librarse del problema
de los residuos de alta construyendo cementerios en formaciones geológicas
profundas. Dichos cementerios se construirían a varios cientos
de metros bajo el suelo en una formación geológica (granito,
sal o arcilla) donde se depositarían en bidones.
Este tipo de almacenamiento a buen seguro que dará
problemas:
- Los gases que se generen (algunos explosivos) no se
pueden ventilar sin al mismo tiempo producir una vía de escape
para las sustancias radiactivas.
- Las rocas situadas bajo cualquier formación
geológica tienen gran número de fallas, y no es posible
identificarlas todas, por lo que no se podrá averiguar cómo
circula el agua subterránea o predecir cómo saldrán
las sustancias radiactivas fuera del depósito.
- Las formaciones rocosas no son tan uniformes, fuertes
y sin fracturas como asume la industria nuclear: se pretende que estos
almacenamientos sean herméticos, por lo que sería imposible
recuperar un contenedor con fugas.
- La propia industria admite que todas las barreras construidas
por el ser humano fallarán con el tiempo, por lo que no se podrá
evitar la contaminación radiactiva de la zona.
- Ningún vertedero nuclear es seguro; al menos
tres cementerios de baja en EE.UU. han sufrido fuertes fugas. Un cementerio
de alta en Nuevo Méjico ha tenido problemas geológicos antes
de ser abierto.
A esta lista de riesgos hay que sumar los derivados del
transporte y preparación de los residuos: al ubicar el cementerio,
se tendrá que autorizar el movimiento de enormes cantidades de
sustancias radiactivas por las carreteras de todo el país, expuestas
a todo tipo de accidentes. El primer paso para solucionar tan grave problema
es dejar de producir residuos. No existe solución técnica
al problema y por lo tanto es lo más razonable.
Muchos países del mundo han adoptado una política
energética no nuclear. Sin embargo España es uno de los
diez países más nuclearizados del mundo y uno de los principales
productores de residuos de alta actividad. Todos podemos evitar la instalación
de un cementerio nuclear. Hay lugares donde la movilización popular
ha logrado parar los planes de ENRESA (Aldeadávila de la Ribera
en Salamanca o Trillo en Guadalajara.) Hay que decir a ENRESA que nadie
quiere un cementerio nuclear. La comunidad que ha de convivir con un almacén
de residuos nucleares es una comunidad condenada para el futuro.
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