LAS MINAS DE LA HABA: LA MÁS
OSCURA HISTORIA JAMÁS CONTADA
Una larga historia.
El conjunto de las minas de La Haba se halla situado en
los términos municipales de Quintana, Campanario y La Haba, en
la comarca pacense de La Serena, a unos 15 Km. en línea recta de
localidades como Villanueva y Don Benito.
Las prospecciones realizadas por la extinguida Junta de
Energía Nuclear J.E.N.) en busca del mineral base para la fabricación
del combustible nuclear se iniciaron en 1962 en dicha comarca.
En 1966 comenzó a explotarse el yacimiento de uranio
conocido como Hoya del Lobo pero se agotó rápidamente. A
éste le siguieron los de las minas Lobo-G y El Pedregal. Con la
puesta en marcha de estas dos últimas se habilitó una planta
de concentrado de uranio.
Y los obreros...
El contacto de los trabajadores con la radiactividad desde un principio
fue directo. Durante varios años, los mineros no recibieron protección
radiológica ni información de los peligros del uranio. La
ropa del trabajo se lavaba en casa del minero junto al resto de la ropa
de la familia, el mineral se transportaba por ferrocarril desde la estación
de Magacela en vagones abiertos utilizados también para transportar
otras mercancías. Tampoco, parece ser, había comedores ni
duchas en la mina, con lo que los trabajadores se llevaban la radiactividad
a casa.
...Y aquí, como en Chernobil
Entre septiembre de 1973 y julio de 1974, restos de un accidente en un
pequeño reactor experimental que la Junta de Energía Nuclear
poseía en Madrid fueron depositados en las antiguas minas Hoya
del Lobo y Pedregal. Aun hoy se desconoce cuál fue la magnitud
del accidente y la naturaleza del los isótopos vertidos a las riberas
del los ríos Tajo y Manzanares, aunque sí se sabe que fueron
más de 4.000 toneladas de material contaminado que incluían
áridos, lodos y hortalizas, estas últimas retiradas apresuradamente
por las autoridades. Existen incluso sospechas de que el reactor accidentado
pudiera estar enterrado en alguna de las calicatas que se hicieron en
los años sesenta.
No pasa nada, señores
El Consejo de Seguridad Nuclear (C.S.N.), el Centro de Investigaciones
Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT, organismo
que sustituyó a la J.E.N.) y la Empresa Nacional de Uranio, S.
A. (ENUSA, explotadora de la mina) siempre negaron la peligrosidad de
estos depósitos.
En 1989 el Grupo de Residuos Radiactivos creado por la
Junta de Extremadura en colaboración con la UEX realizó
un estudio en la zona que no pudo determinar el grado de radiactividad
de los depósitos por falta de medios, según propias declaraciones
ante la Comisión de la Asamblea de Extremadura que actualmente
se encuentra investigando esta asunto. Con las conclusiones del citado
estudio la Consejería de Industria elaboró un informe que
se ha venido utilizando desde entonces para descartar cualquier peligro
de contaminación.
¿Se cierra o no se cierra?
En 1990 se paralizó totalmente la explotación minera, y
en marzo de 1991 ENUSA solicitó al CSN permiso para proceder al
desmantelamiento y clausura de la mina, así como a la restauración
del terreno.
Y sigue el tráfico de residuos
Todavía en el año 90, 323 bidones con residuos de estériles
se trasladaron desde el CIEMAT a La Haba, figurando en un informe del
CSN como "transporte de sustancias nucleares y materiales radiactivos"
¡Espera, espera!
Entre octubre de 1992 y enero de 1993, otros 577 bidones procedente del
CIEMAT que contenían, al decir de este organismo, "escombros
y mineral de uranio", fueron almacenados en La Haba, a pesar de que
en el informe al CSN también figuran como "sustancias nucleares
y materiales radiactivos."
Nótese que si no fueran residuos radiactivos ni
nucleares, no deberían aparecer en los informes del CSN al Congreso
y al Senado, y si lo son, su sitio no es La Haba sino un lugar acondicionado
para ello, como es El Cabril.
Alguien dijo de echar tierra...
Porque el permiso de clausura, solicitado por ENUSA en 1991, se concede
el 15 de noviembre de 1995 (BOE 1/12/95). Los trabajos de sellado y clausura
se inician con una celeridad inusitada.
Noticias alarmantes
En mayo de 1995 un periodista facilitó a la Plataforma unos documentos
procedentes del Comité de Empresa del CIEMAT, donde se demostraba
la peligrosidad de los residuos radiactivos que, procedentes de las instalaciones
de esa empresa, fueron depositados en La Haba con el consentimiento del
CSN. Dichos documentos obran también en poder de José Antonio
González, presidente de la Comisión Investigadora de la
Asamblea de Extremadura.
La movida de la Comisión
Ante el revuelo que comienza a formarse , la Asamblea de Extremadura crea
una comisión para investigar el tema. En ella se decidió:
1. Instar al Ministerio de Industria y Energía a que paralice la
clausura y sellado de la mina Lobo-G. 2. Constituir una comisión
de técnicos independientes que asesore a la Comisión investigadora
3. Requerir al Ministerio y al CSN para que analicen los bidones de material
radiactivo allí depositados en presencia de la citada comisión
de técnicos.
En una primera comparecencia del director general del CSN
(sr. Ojea Malpica) y el secretario general del mismo organismo (sr. Aria
Cañete) este último declaró: "Se habla del tema
de la apertura de bidones... El Consejo entiende que esa esta operación,
aunque teniendo un coste radiológico mínimo, tiene un cierto
coste radiológico para las personas que lo tengan que tener, y
en base a criterios internacionalmente aceptados no debe haber coste radiológico
gratuito, que no sirva para nada, y, por tanto, el Consejo no es partidario
de que nadie reciba ninguna dosis, por mínima que sea, cuando no
tiene ningún sentido técnico que la reciban."
Hasta el día de hoy esta Comisión ha citado
a sus sesiones al Grupo de Residuos Radiactivos, a los trabajadores del
CIEMAT, a un periodista medioambiental, a dos ex-directores de la Agencia
de Medio Ambiente, al Director General de la A.M.A., a los consejeros
Eugenio Álvarez, Eduardo Alvarado y Javier Corominas; a representantes
de AENEX Y CEPA y de la Plataforma Ciudadana. Asimismo ha realizado una
visita a la propia mina.
Estas comparecencias se han caracterizado por las continuas
evasivas por parte de los responsables del CSN y CIEMAT, tanto a presentarse
ante la Comisión como a responder a las pregunstas que ésta
les hacía. Las comparecencias de Carlos Bravo de GREEENPEACE y
Ladislao Martínez de AEDENAT confirmaron sin embargo las informaciones
que la Plataforma poseía.
A la altura actual de los acontecimientos no sólo
se ha terminado de sellar la mina, sino que al parecer se intenta que
la Comisión se disuelva sin hacer públicas las conclusiones.
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