Centrales nucleares en Extremadura
Desde el año 1981 funciona la unidad I de la central
nuclear de Almaraz. La unidad II se puso en funcionamiento en el año
1983. Esta central nuclear está situada a orillas del río
Tajo, en las puertas del futuro Parque Nacional de Monfragüe. La
vida media de una central como Almaraz es fija aproximadamente en 20 años,
pero en la actualidad se están iniciando trabajos de remodelación
para alargar su vida al doble. Estos trabajos consisten en la sustitución
de los generadores de vapor, que por su uso en estos 15 años han
sufrido un deterioro importante que obliga a la central a numerosas paradas
para su revisión y conservación, por lo que el CSN ha decidido
invertir la friolera de 20.200 millones de pesetas en su sustitución
a fin de "garantizar" su seguridad y funcionamiento otros veinte
años más.
En los 16 y 14 años que respectivamente llevan funcionando
Almaraz I y II, han producido entre ambas 515.000 kgs. de plutonio. Estos
residuos radiactivos de alta actividad están siendo almacenados
en la propia central, que lógicamente no está preparada
para albergar este tipo de sustancias. Si siguen funcionando como mínimo
otros 15 años más, habrán producido al final de su
vida más de un millón de kilos de plutonio con una vida
media de 24.000 años.
En unos tiempos en que se tiende a descartar esta fuente
de energía por peligrosa, contaminante y no rentable, nuestro país
se empeña en seguir amenazando la seguridad de sus ciudadanos con
el uso de la terrible energía nuclear.
Por si el tema de la remodelación de Almaraz no fuera
suficientemente preocupante, aún hay más: en Extremadura
no sólo existe la central nuclear de Almaraz: en la cuenca del
río Guadiana, completamente construida y lista para su uso está
Valdecaballeros. Paralizada por presiones políticas, su sombra
sigue planeando sobre nosotros. ¿Quién garantiza en el futuro
que el compromiso de no poner en marcha Valdecaballeros seguirá
siendo válido?
Estamos en contra por tanto del cambio de generadores en
Almaraz: exigimos su cierre inmediato, ya que ha dado de sí lo
que de ella se podía esperar.
En cuanto a Valdecaballeros, la única forma de garantizar
que no se plantee siquiera su puesta en marcha es reconvertir cuanto antes
sus instalaciones y destinarlas a otro uso. O, si esto no es posible,
proceder a su demolición.
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