|
||||||||||||||||||||||
Esta ruta nos propone un viaje en el tiempo. Primero la época romana a través de la ciudad de Cáparra. Después la Edad Media con el recinto amurallado de Granadilla. Por último el siglo XX y sus profundas transformación del medio natural y humano, con el embalse de Gabriel y Galán. Lo que sigue está basado en un trabajo mío anterior. Invito a visitar esa página a quienes deseen más información sobre la comarca, especialmente rutas a pie o en bicicleta. Iniciamos esta ruta en Plasencia capital. Si ponemos el cuentakilómetros a cero en el cruce de la salida Norte a la N-630, cuando llevemos recorridos 14 km, después de rebasar el punto kilométrico 455 nos encontraremos en un cruce. Giraremos a la izquierda hasta darnos de frente con una gasolinera. De nuevo a la izquierda y ahora a la derecha, siguiendo la carretera de Guijo de Granadilla, un tanto estrecha pero poco transitada. En apenas 5 km. habremos llegado al centro de interpretación de Cáparra. |
||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||
El horario es: de 10 a 14 horas por la mañana, y por las tardes de 16 a 19 (invierno) y de 17 a 20 (verano). Queda claro que éste es el horario del centro de interpretación, porque si encontramos la puerta del aparcamiento cerrada aun así es posible visitar el yacimiento: para ello seguiremos 400 m. más hasta una portera que se abre a la izquierda. Aparcaremos el vehículo y enseguida veremos el arco cuadrifronte, bajo el cual pasaba y pasa la Vía de la Plata. Una vez visitado el yacimiento romano, seguiremos camino. Primero cruzamos el río Cáparra mediante sinuosas curvas. Al llegar a un cruce seguiremos de frente, y por fin la carretera se transforma en una T. Si queremos llegarnos hasta el poblado de Gabriel y Galán para pernoctar o disfrutar de las vistas del embalse torceremos a la izquierda. Si lo que queremos es dirigirnos a Granadilla iremos hacia la derecha. |
||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||||||
Ponemos ahora rumbo a Granadilla. Si estamos en el poblado del embalse, desandamos camino hasta el cruce anterior y seguimos de frente en dirección a Zarza de Granadilla. Entraremos en el pueblo por el primer acceso, y lo cruzaremos. En caso de dificultad preguntaremos por la carretera de Granadilla, aunque si buscamos la salida Norte no tendremos ningún problema. La carretera que lleva al pueblo abandonado está bastante mejor que hace unos años, pero aun así prestaremos atención a los baches que aparecen como por ensalmo. |
||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||||||
Antes de continuar, una precisión: Granadilla es como una ciudad medieval. Pero medieval en todos los sentidos: se halla rodeada por una muralla que, fuera de los escasos horarios de atención al público, se cierra a cal y canto y entonces no podemos más que verla desde fuera (o desde dentro, si nos quedamos encerrados.) Esta peculiar circunstancia hay que tenerla en cuenta a la hora de planificar nuestra ruta, para que no nos encontremos con la puerta en las narices. Los horarios, por desgracia, son aun más raquíticos y kafkianos que los de Cáparra: de 10 a 13 y de 16 a 18. Cerrado sábados por la mañana y domingos por la tarde. |
||||||||||||||||||||||
| Lo primero que veremos, al acercarnos al pueblo, es su monumental torre del homenaje. Bien es cierto que le han colocado arriba un techado metálico que la hace parecerse a los castillos feudales japoneses, pero eso no le quita encanto, más bien al contrario. Fuera de la murallas, junto a la torre, hay un monumental ejemplar de olmo. Cuando pasemos junto a él y crucemos la puerta del pueblo, verdaderamente podremos decir que hemos cambiado de época. He observado a la gente que visita Granadilla, y normalmente lo primero que hacen al llegar es encararmarse a lo alto de la torre, y luego visitar el pueblo. Yo propongo el recorrido contrario: visitar primero las calles, subir luego a la muralla y, por último, el castillo. De este modo Granadilla nos desvelará poco a poco sus secretos. La calle principal, que arranca justo de la puerta, es sin duda la más restaurada de todas. Por ella llegaremos a la plaza, y luego podremos callejear a nuestras anchas y visitar tanto la zona reconstruida como la por reconstruir (antes esta última no estaba permitida, ahora parece que sí). La parte nueva nos parecerá alegre y llena de vida, sobre todo si por esas fechas hay algún grupo de escolares en el pueblo. Pero bajo esa capa risueña y desenfadada Granadilla esconde un poso amargo: el dolor del desarraigo y la marcha forzosa. Eso es lo que encontraremos al caminar entre las casas sin puertas y sin tejados, con su impresionante sensación de ciudad bombardeada. En algún punto de nuestro recorrido encontraremos un acceso a las murallas. Se pueden recorrer casi en su totalidad, aunque aviso a quienes padezcan vértigo y a los distraídos: el paseo de ronda no tiene barandilla hacia el interior y la altura es, en ocasiones, considerable. En varios lugares podemos ver una serie de huertos pegados a la murallas, denominados longueras. Subimos por último al castillo. Consta éste de sucesivas salas a las que se accede por escalera de caracol. Luego salimos al exterior, a una especie de terrazas, y todavía podemos ascender un poco más. Al llegar aquí comprenderemos por qué conviene reservar este plato para el final: la vista es impresionante: no sólo se divisa la totalidad del pueblo, sino también el embalse de Gabriel y Galán, que lo rodea y mantiene en una especie de península. La extensión de agua es tal que confiere a Granadilla un singular aire marítimo. |
||||||||||||||||||||||
DATOS ÚTILES |
||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||